Mantenimiento Rutinario de Hormigoneras
Mantener una hormigonera en óptimas condiciones operativas depende de consolidar una rutina de mantenimiento preventivo en los hábitos operativos. Estas tareas no son complejas, pero la constancia es clave. El objetivo principal es identificar y abordar los problemas menores a tiempo, evitando que se conviertan en averías graves que provoquen tiempos de inactividad, prolongando así la vida útil del equipo y garantizando la continuidad de la construcción.
La base del mantenimiento rutinario reside en la limpieza e inspección antes y después de cada uso. Este es el paso más crucial. Nunca detenga la máquina simplemente después de cada operación de mezclado. La limpieza inmediata es esencial: agregue varios cubos de agua limpia y dos o tres puñados de piedras pequeñas al tambor de mezclado, luego reinicie la máquina y déjela funcionar en ralentí durante 3 a 5 minutos. La fricción entre las cuchillas giratorias y las piedras elimina eficazmente la mayor parte de los residuos de hormigón adheridos a las paredes y cuchillas del tambor. Luego, drene el agua turbia, repitiendo este proceso una o dos veces hasta que el agua esté relativamente clara. Finalmente, abra la puerta de descarga y enjuague bien las esquinas del tambor y el conducto de descarga con una pistola de agua a alta presión o una manguera. Una limpieza a fondo y oportuna es la manera más eficaz de evitar que el hormigón endurecido dañe el equipo. Además, antes de comenzar a trabajar cada día, dedique unos minutos a comprobar si las palas mezcladoras están sueltas, si faltan pernos y escuche el sonido de marcha en vacío para asegurarse de que sea normal.
La lubricación e inspección periódicas de los componentes clave constituyen un mantenimiento más profundo. Siga estrictamente las instrucciones del manual del equipo, añadiendo o sustituyendo regularmente (por ejemplo, cada pocas decenas de horas de trabajo) el aceite lubricante o la grasa adecuados en los cojinetes, engranajes y otras piezas móviles correspondientes. Un truco sencillo es dejar la máquina en ralentí brevemente después de añadir el lubricante para asegurar una distribución más uniforme. Además, revise y ajuste regularmente la tensión de las correas de transmisión; si están demasiado sueltas, patinarán y si están demasiado apretadas, aumentarán el desgaste. Compruebe si la goma de sellado de la compuerta de descarga está desgastada y si el mecanismo de apertura y cierre es flexible y fiable. En el caso de las piezas de desgaste, como las palas mezcladoras y los revestimientos, compruebe periódicamente su estado de desgaste. Si están excesivamente desgastadas, reemplácelas o reutilícelas con prontitud para evitar afectar la calidad de la mezcla y dañar otras piezas.
Establecer registros de mantenimiento y almacenarlos estacionalmente es una extensión y un ciclo cerrado del mantenimiento. Se recomienda colocar una simple "Lista de verificación de inspección y mantenimiento diario" junto a la mezcladora, que enumere los elementos necesarios, marcándolos cada vez y anotando la fecha. Esto le ayudará a adquirir un hábito y a evitar omisiones. Cuando el equipo deba permanecer inactivo durante un período prolongado (por ejemplo, durante el invierno), asegúrese de que todas las piezas estén completamente secas después de una limpieza a fondo. Aplique una capa nueva de grasa a todas las piezas móviles metálicas y a los pernos expuestos para evitar la oxidación. Guarde la máquina en un lugar interior seco y bien ventilado o cúbrala con una lona resistente e impermeable. Siguiendo este proceso completo, desde la limpieza diaria y la lubricación regular hasta el mantenimiento adecuado de los registros, puede convertirse en un "cuidador" cualificado de su equipo, maximizando su fiabilidad y rentabilidad.
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